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Felipe Guzmán.- El Granada afrontaba este encuentro con la esperanza de sumar tres puntos que le colocaran en esa especie de espiral extraña que tiene esta liga: a poco que sumes te acercas a puestos europeos, pero siempre con escaso margen con la zona de descenso. Así están, al menos, ocho equipos de la tabla, y el Granada no es una excepción. Eso sí, al menos en la previa de este encuentro los rojiblancos no se encontraban en la zona roja, como pasara el domingo anterior antes de jugar con el Málaga. Es más, de antemano se sabía que, incluso cayendo ante el Villarreal, los de Abel Resino seguirían fuera de los lugares de condena. Pero la ironía iba a propiciar que un duelo de ex porteros en los banquillos tuviese como protagonista a uno de los guardametas del partido. Salida con intención de dominio del Villarreal y alguna aproximación de los locales a la zona contraria, con saque de esquina incluido. En el minuto cuatro, primera ocasión para el Granada, con saque de falta desde el costado izquierdo que peina Mikel Rico dentro del área a Iñigo López no llega a la pelota en el palo derecho. Dos minutos más tarde, Siqueira se aprovecha de un error de Zapata para entrar en el área y colgar un esférico mal rematado de cabeza por Ighalo. Aunque las dos defensas mostraron cierto nerviosismo en los primeros minutos, se lograban imponer a los atacantes, sobre todo la del Granada en el concepto del fuera de juego, dejando en evidencia varias veces a los delanteros amarillos. Eso sí, los rojiblancos coqueteaban en exceso con esa línea tirada hacia adelante, sobre todo con Nilmar, que estuvo en dos ocasiones a punto de liarla parda.
Pero en el quince, un delantero supo rebasar el entramado defensivo. Fue Marcos Ruben, que recibió dentro del área un pase largo y, a pesar de contar con la presión de Iñigo López, tocó la pelota lo justo para rebasar a Julio César en su pésima salida y marcar el primero de la tarde. El meta brasileño no debió salir de su portería porque el atacante tenía compañía. Mazazo para un Granada que se mostraba ordenado hasta el gol pero que le tocaba forzar la máquina.
Tras el tanto, el Granada adelantó líneas y buscó el robo de balón en campo ajeno, no con demasiada fortuna al principio, más que nada porque los de Molina hacían exactamente lo mismo, muy atentos a las líneas de pase y siempre muy encima de Mikel, Martins y Fran. En el 23 de juego, una colada de Siqueira con pase a Ighalo permitió al nigeriano asistir a Mikel Rico para que disparara alto, desviado. Mientras la estrategia del Villarreal era intentar tener superioridad en el costado izquierdo de la zaga visitante, la del Granada era… exactamente la misma, con Siqueira, Ighalo y Mikel como trío ejecutor. En el 26, saque de esquina para el Granada botado por Martins que desvía Iñigo López hacia el poste, y el rechace no lo aprovecha Ighalo que, además, estaba en posición incorrecta. Aunque el Villarreal mandaba en el luminoso era el Granada el protagonista de las mejores ocasiones de gol.
En el 29, disparo seco de Martins que atrapó Diego López, y amarilla a Ighalo por ponerse delante del saque del meta local, aunque el nigeriano estaba fuera del área. La réplica del Villarreal la puso Nilmar en el 31 con una acción que evitó Julio César con una espectacular parada, resarciéndose así de su error en el gol. Aunque en el 35, otro disparo pudo provocar el empate, pero Diego López lo evitó con sobriedad, el Granada no encontraba la manera de doblegar a una defensa muy cerrada y concentrada, que desbarataba todas las acciones rojiblancas con aparente facilidad. En los minutos finales de la primera mitad, los dos equipos se afanaron por buscar el gol con el recurso del balón parado. Pérez Lasa prolongó el tiempo de juego más de un minuto, aunque no se reflejó tiempo extra en la tablilla del cuarto árbitro. En resumen, una primera parte con alternativas en las dos áreas aunque mayores y mejores ocasiones para el Granada, pero fue Marcos Ruben el que dio con la tecla.
Arranque con premio La segunda parte comenzó con ocasión para el Granada, tras un pase de Dani Benítez a Siqueira, que le doblaba por la izquierda, y cuyo pase llegó hasta Ighalo, que remató fuera. Julio César atrapó un disparo flojo de Borja Valero al minuto siguiente. El Granada siguió porfiando, primero con un pase sobre Iñigo bordeando el fuera de juego que fue cortado por Zapata in extremis, y luego con el saque de esquina siguiente, que logró cabecear el central, ganándole la posición a Marchena en el salto y estableciendo el empate. Justo premio para el equipo que no especulaba, el que quiso poner juego y ocasiones. En el 54, el protagonista del partido se echó al suelo y reclamó al banquillo el cambio. Fue fulminante. Iñigo López señalaba el área del Villarreal, probablemente diciendo que la lesión la tuvo en la jugada del gol. Tendríamos que esperar para conocer el alcance de su lesión. Diakhaté sustituyó al central tres minutos más tarde. Mientras, el Granada se veía desbordado en algunas fases por el empuje de los locales, aprovechando la estrategia para salir a la contra, aunque sin demasiados frutos. En el 60, un robo de Mikel Rico hace que el centrocampista dispare desde el centro del campo, al ver a Diego López adelantado, y casi marca. El meta metió la manopla para mandar a córner con muchos apuros. Y todo porque Abel ordenó presión en campo ajeno para abortar el dominio local, y eso daba ocasiones a los rojiblancos y cierto nerviosismo en el juego del Villarreal, que movió ficha en el banco. Molina quitó a Nilmar para dar entrada a Castellani. Y justo después, el gol de Borja Valero, en la única acción de desborde de los locales, con pase de camuñas por alto sobre Borja Valero que, muy escorado, se sacó un derechazo casi imparable. Un golazo que volvió a poner al Villarreal por delante.
La cantada de la noche Una vez más, el Granada no se amilanó y volvió a la carga. En el 66, Nyom se coló por la derecha y dio un pase desde la línea de fondo al único sitio donde no debió, al portero. Broncazo de Martins, que esperaba la asistencia en el punto de penalty. Abel se la juega, no había otra, y saca a Uche en lugar de Fran Rico. Apretaba, apretaba y apretaba el Granada, mientras Almeida entraba por Siqueira. Resino, a por todas. En el 73, una jugada aparentemente sin problemas acabaría en el interior de la portería rojiblanca, porque Julio César salió a despejar en el área pequeña pero su puñetazo envió el balón hacia atrás, entrando mansamente en la puerta. Un palo enorme para el Granada, que se encontró de golpe, en diez minutos, con un tres a uno a todas luces injusto.
El panorama tras el autogol fue el de un Villarreal contemplativo y un Granada enfrascado en intentar recortar por la vía del cuelgue de balón al área, con cierta sensación de estado anímico bajo y pocas ideas. Eso sí, el Granada siguió jugando en vertical, con decisión, porfiando por doblegar a un Villarreal otra vez conservador, lógico ahora por la renta obtenida. Los remates de Martins en el 83 y de Jara en el 85 no sirvieron para nada. Ambos se marcharon fuera, sin encontrar el camino de la portería local. El Granada funcionaba también con las arrancadas de Dani Benítez, muy vertical en los últimos minutos pero casi siempre sin demasiados apoyos para el pase final.
A tres para el final, una falta de Diakhaté en el borde del área sobre Martinuccio singnificó su segunda amarilla y la consiguiente expulsión, dejando al Granada con uno menos y sembrando dudas en la defensa para el siguiente partido, ante la Real Sociedad, con su ausencia y la más que probable de Iñigo López. El Granada ya sabía que el partido no lo podía ganar, pero era importante marcar un gol para empatar, por lo menos, el goal average, ya que en el partido de ida, un tanto de Uche sirvió para vencer a los amarillos, en lo que significó la primera victoria de la temporada. Y de veras que el Granada lo intentó, pero con escasa fortuna en sus apariciones, acompañadas de intención y ganas más que de acierto. En el tiempo añadido, Juliio César se resarció, si se puede, del cante en el tercer gol, salvando con la pierna el cuarto, tras disparo de Hernán Pérez, que remató sólo dentro del área. Estaba claro que el Villarreal vio el desorden del Granada y quería el cuarto. En el noventa más dos, disparo lejano de Cani elevado y fin de partido. El Granada sale escaldado de su visita a Villarreal, se lleva un palo más que inmerecido y además varias bajas para el trascendental choque ante la Real Sociedad.
Ficha técnica Villarreal: Diego López, A. López, Marchena (A), Zapata, Oriol, Marcos Senna, Borja Valero, Cani (A), Camuñas (Hernán Pérez, 88′), Nilmar (Castellani, 62′) y Marcos Ruben (Martinuccio, 75′) Granada CF: Julio César, Siqueira (Almeida, 69′), Borja Gómez, Iñigo López (Diakhaté, 57) (A)(A)(R), Nyom, Mikel Rico, Fran Rico, (Uche, 67′) Martins, Dani Benítez, Franco Jara (A) e Ighalo (A) Goles: 1-0: Marcos Ruben (15′), 1-1: Iñigo López (49′) 2-1: Borja Valero (63′); 3-1: Julio César (p.p., 73′) Arbitro: Miguel Pérez Lasa, del colegio vasco. Fue el colegiado del partido inaugural de la liga, en Los Cármenes, contra el Betis. Su actuación fue bastante correcta en un partido de guante blanco. Acertó en la expulsión de Diakhaté sobre todo porque la segunda amarilla fue de libro. Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 23 de la Liga BBVA, disputado en el estadio El Madrigal, de Villarreal, con algo más de media entrada en los graderíos.
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