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JC.- Sebastián Pérez, actual presidente del PP granadino, lleva el camino de convertirse en el presidente con más poder acumulado en sus manos en toda la historia de los conservadores en Granada. Ni con Casto Susino, ni Díaz Berbel, ni Alberto Martínez, ni tan siquiera los casi trece años de presidencia de Martínez Soriano un máximo mandatario va a tener, y acumular, en sus manos la decisión de planificar y repartir los puestos que deberán ocupar sus compañeros de partido. Sabedor de ello, conocedor que puede hacer historia, y vaya historia, Sebastián no quiere dejar nada a la improvisación. Empezando por sus propios retos y ambiciones, entre ellos convertirse en el primer presidente del PP en presidir la Diputación Provincial, después con el tiempo convertirse en el sucesor natural de José Torres Hurtado como candidato a la alcaldía granadina, y en tercer lugar superar aunque sólo sea por un día más, según comenta más de un allegado, a Martínez Soriano como presidente provincial del partido. Para conseguir este último objetivo, Pérez Ortiz no quiere caer en los mismos errores de su antecesor y de ahí que no desee que ninguno de sus colaboradores más cercanos llegue a acumular demasiado poder territorial. En una palabra no desea que le ocurra ni por asomo que dentro del partido le pueda surgir un José Luís del Ojo capaz de ponerle en aprietos cuando los populares deban afrontar su próximo congreso provincial. Ahí está la clave, y él lo sabe. Para diseñar esta estrategia Sebastián quiere rodearse de un grupo selecto de dirigentes, próximos alcaldes y concejales, que puedan compartir con él lo que será el futuro grupo popular en la Diputación Provincial. Hasta llegar a ese momento Sebastián Pérez ya ha empezado a repartir las primeras partituras, eliminando las ansías desbocadas de algunos por asumir un papel de protagonista en toda esta historia. Y es que para el presidente provincial no ha dejado de pasar desapercibido el intento de control de pequeñas parcelas de poder diseñadas en su día por tres de los dirigentes que en su momento podrían acumular demasiado poder territorial en sus manos. En aquellos momentos, con un Del Ojo acosado por los problemas con la justicia José Robles, Antonio Ayllón y José Torrente iniciaron un primer movimiento para comenzar a entablar una alianza de cara al futuro, en ella se contemplaba que José Robles asumiera el poder protagonista en la Diputación Provincial, en detrimento de Antonio Granados, que Antonio Ayllón se centrase en conquistar la alcaldía de Armilla y volviendo a la diputación Provincial como diputado, su puesto en el parlamento andaluz será ocupado a partir del próximo mayo por Vicente Valero, y por último en esta estrategia a José Torrente se le habría asignado el papel de hacerse con el control del partido en los Ogijares, en una demostración de fuerza ante un del Ojo en sus horas bajas. Una estrategia que fracasó al no contar los protagonistas con el margen de maniobra con el que aún cuenta dentro del partido, a pesar de sus problema judiciales, el que fuera mano derecha de Martínez Soriano y que después llegó a competir con este en dos ocasiones por la presidencia del partido. Hoy con Robles y Ayllón un tanto distanciados, Pérez Ortiz empieza a pensar, sino, lo tiene ya pensado como piensan muchos, la entrada en escena de nuevos peones con los que reforzar su poder dentro del partido. La solución a partir del 22 de mayo.
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