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La vaciladas de Marifrán

Domingo, 06 de Marzo de 2011 16:50

Las vaciladas de Marifrán PDF Imprimir E-mail
 
 

Jesús Cascón.- Ser concejal de deportes en una ciudad como Granada no es tarea fácil, máxime cuando se accede al cargo de manera accidental, tras una renuncia por enfermedad del anterior titular. Es lo que sucedió en el consistorio de la capital, donde la displicente Marifrán Carazo se puso al frente de la delegación por la baja de Juan Casas, un hombre de consenso, dialogante y con mando en plaza por aquello de su independencia ideológica, ya que figuró en las listas del PP así, como independiente. Carazo se encontró con un sistema de gestión peculiar, basado en múltiples problemas estructurales, un Patronato de Deportes altamente endeudado y con escasa capacidad para ofrecer servicios a los ciudadanos y un mantenimiento de instalaciones que merecía gestión aparte. De ahí el nacimiento de Gegsa, empresa pública pero con carácter privado, capitalizada por el "hombre fuerte" del deporte granadino, Francisco Barranco (algún día le dedicare una columna), estrechamente relacionado con las altas instancias deportivas del país y presente en todos los acontecimientos deportivos a los que ha estado vinculada la ciudad, léase Vuelta a España, Eurobasket, Selección Española...

Aunque dejaremos para otro artículo los modos y formas de proceder de Gegsa, debemos centrarnos en la 'frasecita' que la edil de deportes soltó a raíz de las declaraciones de Quique Pina, presidente de la gestora del Granada CF, cuando comunicó su intención de dejar los trastos ante lo que consideraba un "incumplimiento de promesas", las realizadas por el alcalde. Torres Hurtado comunicó la futura ampliación del estadio, consistente en 'cerrar' las esquinas y ceder al club rojiblanco algunos bajos para la instalación de la futura sede. Según Pina, el ayuntamiento se queda corto en sus concesiones, ya que debió ampliar las gradas para dar cabida a más espectadores y además la cesión de los bajos se realiza a Gegsa, y ésta a su vez le da al club "pocos metros cuadrados" para sus instalaciones. De explotar los recursos, nada de nada. Hasta ahí los hechos. Posteriormente, Carazo manifiesta que Pina "puede irse cuando quiera", de lo que se debe deducir que la edil de deportes está completamente capacitada para ponerse al frente del club, conseguir la cesión de jugadores como Geijo, Mainz o Dani Benítez, lograr estabilidad económica poniendo en fila a los acreedores del Granada y negociando la quita para reducir la deuda y, por último, supervisar el proceso de conversión del club a Sociedad Anónima.

En la frasecilla de marras, nada diplomática y con cierto tufo a "si me criticas, te piras", Carazo demostró escasa cintura política y una evidente capacidad para ganarse enemigos. Tal sentencia le inhabilita por completo para cualquier futuro proceso de negociación con la familia Pozzo o el propio Pina, que será lo que Carazo quiera, pero ahora mismo es más intocable que Elliott Ness. No nos engañemos, el murciano es un 'mercenario' del fútbol, un empresario que se dedica a esto desde hace décadas, que ha tenido la capacidad de traer a Granada a dos equipos en Segunda A (uno se lo trajo puesto desde Murcia y el otro lo cogió hundido en la miseria tras la penosa gestión de Sanz y sus secuaces y lo colocó donde está ahora, a escasos metros de la gloria), y ahora no debe sentir el más mínimo escrúpulo en declarar que está dispuesto a marcharse donde no se le conceda lo que pide. Y lo que le pide al ayuntamiento es que sea una parte importante del club, que se vuelque. Puede ser que Torres Hurtado no pueda dar más de lo que ha dado, puede ser, pero seguro que no tiene porqué comulgar con expresiones tan intolerantes como la de esta edil que, además, es constantemente ninguneada en temas de especial calado porque, sea por el motivo que sea, ni pincha ni corta en la cosa deportiva.

Por último. De momento, y que se sepa, la gestión de los actuales dirigentes rojiblancos es la más transparente de toda la historia del Granada. En ochenta años, ningún presidente pudo decir lo mismo que el actual: que no cogió dinero ajeno, lo convirtió en deuda y luego reclamó su parte. Carazo debería tener más cuidado con quien manda a paseo. Es evidente que su criterio falla estrepitosamente.

Y para terminar una pequeña reflexión, todos sabemos que nos encontramos a escasos dos meses para que se celebren las próximas elecciones municipales. Ante una fecha tan señalada y con las miras puestas en unos buenos resultados electorales, ningún político debería caer en la tentación de provocar a una masa social como la de los aficionados rojiblancos, una palabra de más, unas palabras mal pronunciadas y una amenazas peor entendidas podría  servir para que el malestar prendiera como la pólvora y terminara por generar un cabreo en el personal a todas luces innecesarios, con el consiguiente coste electoral. Durante las últimas jornadas, y creo que algo sucederá en el partido contra España, los aficionados se empiezan a sentir incómodos y agraviados con el trato que desde el Ayuntamiento se le está dando al Granada CF, quizás de una forma equivocada a mi entender, se culpa al alcalde de la poca ayuda institucional, que fácil se olvida que gracias a este mismo alcalde el proyecto de aquel Granada 74 realizado de espaldas a la ciudad, y que haber fraguado habría hecho imposible que esos millares de aficionados estén soñando a estas horas con un ascenso a la mejor liga del mundo, algo impensable hace tan sólo unos meses, de ahí que declaraciones como las de Marifrán sobren en momentos como este. Tiempo habrá para sentarse y hablar de lo que el Ayuntamiento puede hacer por y para el Granada CF, pero a menos de 60 días, y esto es un consejo, lo mejor es permanecer con la boca cerrada y disfrutando del espectáculo que domingo tras domingo nos da este Granada en los Cármenes. Y es que Marifrán no debería olvidar el viejo dicho de " a río revuelto ganancia de pescadores...". Sobre todo si uno de esos pescadores se llama Francisco, y de apellido Cuenca.