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Educación para la reforma |
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Escrito por director
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Jueves, 02 de Febrero de 2012 00:21 |
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El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, anunció ayer el cambio de la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, por la de Educación Cívica y Constitucional, de la que se pretenden dejar fuera cuestiones controvertidas. La nueva asignatura estará «libre de adoctrinamiento ideológico», según las palabras que el propio Wert eligió para explicar el cambio, en su primera comparecencia ante la Comisión de Educación y Deporte del Congreso.
La sustitución de una asignatura que había generado un fuerte rechazo entre un amplio sector de los padres y de la comunidad educativa en general constituye una de las novedades más llamativas entre los anuncios realizados por el ministro y es, también, el más esperado. La resistencia a que alumnos en proceso de maduración de la personalidad quedaran bajo el influjo de una asignatura con un currículo considerado fuertemente ideológico, se había traducido en un movimiento de objeción y una confrontación que introducía mucho ruido en torno a una de esas materias, la educación, que requiere precisamente de todo lo contrario.
Anunciado el cambio, cabe esperar que la nueva asignatura no suscite la polémica de Educación para la Ciudadanía, puesto que los contenidos previstos inicialmente por el ministro Wert no resultan cuestionables. Que los alumnos se formen en una materia dedicada al estudio y conocimiento de la Constitución Española contribuirá a educarles como ciudadanos, que ha de ser una profesión tan importante como la que elijan desarrollar en su vida de adultos.
El ministro de Educación avanzó además otros cambios de calado, entre los que destaca la reforma de la Educación Secundaria. La edad de la educación obligatoria se mantendrá a los 16 años, pero el último de los cuatro años se reservará para iniciar el itinerario formativo ya sea en Bachillerato o en Formación Profesional de Grado Medio. Para esta última se reservan además cambios en el modelo, al igual que se abordará un plan de bilingüismo que tiene por objeto elevar el pobre nivel de inglés que presentan los alumnos españoles.
Existe bastante consenso en torno a la necesidad de introducir cambios en todos los niveles del sistema educativo, con el fin de mejorar los resultados y, por ello, los anuncios realizados ayer por Wert se acogen con cierta esperanza. No obstante, la experiencia de los fracasos de anteriores reformas contribuyen a introducir también un alto nivel de inquietud. Los cambios van, en principio, en la dirección acertada. Habrá que ver cómo se concretan y, sobre todo, en qué se traducen.
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La reforma laboral, más cerca |
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Escrito por director
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Jueves, 26 de Enero de 2012 00:18 |
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La sombra de la duda planea sobre España. Las previsiones de las principales instituciones monetarias para los dos próximos años no son nada halagüeñas y parece que los primeros ajustes llevados a cabo por el Gabinete de Mariano Rajoy, aunque han recibido loas dentro y fuera de la UE, no conseguirán cumplir los objetivos de déficit y tampoco van a servir de palanca para reactivar a la adormecida economía nacional. Por el momento, los mercados permanecen en calma y es cierto que el Tesoro está consiguiendo colocar más fácil y en mejores condiciones la emisión de deuda, pero la recesión para el presente ejercicio es un hecho y, con ella, podría venir de la mano un nuevo aumento del desempleo. No hay duda de que la travesía por el desierto será larga.
El Banco de España anunciaba el lunes que la caída del PIB nacional en este 2012 podría acercarse al 1,5%, lo que supondría un incremento de la tasa de paro que llegaría hasta el 23,4%. Este repunte se traduciría, según los analistas, en otro medio millón más de desempleados; medio millón de personas que dejarían de cotizar, pero que comenzarían a recibir subsidio. Para el presidente de la entidad, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, estas preocupantes previsiones podrían suavizarse siempre que haya actuaciones decididas para llevar a cabo las reformas estructurales pendientes. En este sentido, la reforma laboral, que podría ser clave, dio ayer un paso de gigante tras el importante pacto que alcanzaron patronal y sindicatos sobre la subida salarial -de un 0,5% este año y un 0,6%, en los dos siguientes- que se aplicará en los próximos ejercicios. Finalmente, la CEOE cedió en su intención de congelar los sueldos y logró un acuerdo para potenciar el convenio de empresa frente al sectorial, pudiendo dejar de aplicarlo en lo que se refiere a remuneración, horario, jornada, turnos, funciones y rendimiento. Todavía hay puntos de discrepancia entre los agentes sociales -como puede ser el tema de la indemnización por despido-, pero, haber salvado este escollo, es fundamental para que la negociación continúe por buen camino.
No hay duda de que el principal problema de España y la mayor preocupación de los ciudadanos es el paro. La ansiada reforma podría tener un efecto beneficioso en el mercado laboral, cuyos datos no han dejado de empeorar desde 2008, si se toman la decisiones adecuadas y se adaptan las reivindicaciones de unos y otros a la nueva realidad existente. Es el momento de establecer sólidas bases sobre las que poder construir el futuro. Otro medio millón de desempleados generaría todavía más dudas en los mercados y aumentaría nuestro riesgo de insolvencia. Gobierno y agentes sociales tienen ante sí un reto crucial. De ellos y de su responsabilidad depende que España vuelva a la senda del crecimiento y del empleo.
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Adiós a un político de raza |
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Escrito por director
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Martes, 17 de Enero de 2012 20:27 |
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La política española está de luto. Manuel Fraga, una figura clave para entender la dictadura, la transición y la democracia fallecía este domingo a los 89 años de edad. Político controvertido e infatigable, Fraga ha sido por méritos propios el principal referente de la derecha española durante algo más de medio siglo. Ministro de Información y Turismo del régimen franquista, embajador en Londres, vicepresidente y ministro de la Gobernación en el Ejecutivo de Carlos Arias Navarro en el comienzo de la transición democrática, padre de la Constitución Española, fundador de Alianza Popular y del Partido Popular, presidente de la Xunta de Galicia durante 16 años, eurodiputado, diputado, senador, la trayectoria política de este gallego es tan interminable como su vocación de servicio a España a la que se dedicó por entero hasta hace escasos meses en los que su deterioro físico le llevó a anunciar que no volvería a concurrir a las elecciones en las listas al Senado del Partido Popular. Fraga, del que Felipe González dijo que era un hombre al que le cabía España en la cabeza, ha muerto con las botas puestas. El presidente fundador del Partido Popular, deja huérfanos a los ‘populares’ tras ver a su actual líder, Mariano Rajoy, en La Moncloa. Su muerte llega en un momento en el que su partido ha logrado la mayor cuota de poder institucional de su historia, una meta por la que él trabajó sin descanso. Y es que sin su refundación, urdida y encabezada por él en 1989 visto el fiasco generado por Antonio Hernández Mancha, no puede entenderse el Partido Popular en la actualidad, formación que ha sabido aglutinar con acierto a todo el espectro democristiano, liberal, centrista y conservador. Manuel Fraga ha sido un político de raza; como los que ya no quedan. Guiado por su concepción de la política como servicio público, este animal político en estado puro siempre defendió sus ideas y convicciones con energía, a veces de forma arrebatada, pero siempre de manera coherente y honesta. La trayectoria de don Manuel está, pese a militar en el mismo partido, en las antípodas de personajes como el ex presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, o el de Baleares, Jaume Matas, y nada tiene que ver con la nueva hornada de políticos dubitativos, que modulan sus convicciones y decisiones a ritmo de encuesta o estudio de opinión. Fraga, que contaba con tantos partidarios como detractores, fue siempre un hombre de palabra y eso en política es una virtud que escasea. Con la muerte de Fraga se va también seguramente una forma de hacer política, una figura con muchas luces y muchas sombras, un personaje controvertido, polémico y poliédrico, una figura de la política con mayúsculas cuya única laguna en su enciclopédico currículum es que no pudo alcanzar la Presidencia del Gobierno. Descanse en paz, don Manuel.
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Otra manera de hacer política |
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Escrito por director
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Domingo, 15 de Enero de 2012 23:29 |
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Nunca un político español ha engarzado tantos cargos sucesivos en la vida política española como don Manuel Fraga. Primero en la esfera de la educación, después en el Ministerio de Información y Turismo y más tarde, tras pasar por la diplomacia, en la fundación, junto a los «Siete Magníficos», de Reforma Democrática y Alianza Popular; culminando su carrera como presidente de la Xunta de Galicia. De estas seis décadas, la más sorprendente fue sin duda la época del desarrollismo que iniciaron los llamados «tecnócratas», capitaneados por el opusdeísta Laureano López Rodó, que volvió del revés el régimen poniendo en marcha un ambicioso Plan de Desarrollo. López Rodó pensaba que «la política era el arte de resolver un problema sin crear otros mayores». Su estrellato comienza con la promulgación de la Ley de Prensa e Imprenta, que eliminaba la censura previa. Fruto de ella fue la revista «Triunfo», mascarón de proa del Partido Comunista. El diario «Madrid», crítico con el régimen y uno de los vehículos de la oposición para reclamar la apertura democrática. Y «Cuadernos para el Diálogo», del ala democristiana. Todos ellos referentes de la cultura progresista nacidos con la apertura de Fraga. Lo mismo podría decirse de la importancia que tuvo en aquellos años la Escuela Oficial de Cine en el auge del Nuevo Cine español, flanqueado por dos revistas de crítica cinematográfica opuestas ideológicamente: la izquierdista «Nuestro Cine», defensora de la «Nouvelle Vague», y «Film ideal», conservadora, democristiana y defensora del cine norteamericano. Guerra cultural que se parecía a la de «Cahiers du Cinéma» contra «Possitif» en Francia. Dentro de sus competencias del ministerio, incluía la dirección de la recién inaugurada Televisión Española. Fraga Iribarne fue el primero en comprender que la televisión era un potente medio de comunicación de masas y, como ministro de Información, era competencia suya convertirla en un servicio público, dinamizar la programación con contenidos atractivos para el gran público y liberalizar, dentro de un orden, este poderoso electrodoméstico publicitario y propagandístico. Telediarios, musicales, programas dramáticos y series norteamericanas comenzaron a emitirse desde entonces, multiplicándose la inserción de anuncios comerciales. La naciente industria de los «filmlets» y «spots» publicitarios, creados a mediados de los años 50 por Movierecord y Estudios Moro, se emitían en televisión en los intermedios de los partidos de futbol y en los programas de variedades como «Gran Parada» y «Amigos del Lunes». La impronta de Fraga está detrás del auge de le televisión, que tiene su despegue a partir de 1962, año de su llegada al ministerio, con la emisión de series norteamericanas como «Embrujada», «Los intocables», «El fugitivo» y «Bonanza», que dispararon la venta de televisores comprados a plazos. De la creación de un segundo canal, el UHF, en 1965, de los Teleclubs en los pueblos y de las televisiones regionales. Y de su propia promoción personal. Aunque parezca un contrasentido, Manuel Fraga fue un «modernizador autoritario». El Decreto Ley era su mejor arma, lo cual entonaba perfectamente con las necesidades del régimen de sanear económicamente España, modernizarla y crear una clase media en un tiempo récord sin consultar a los ciudadanos ni preocuparse por las consecuencias de la liberalización de las costumbres y el cambio de mentalidad que acabó operándose en los españoles. Diálogo con la oposición De forma similar actuó tras la muerte de Franco. A Manuel Fraga le encargaron poner en marcha la reforma democrática, que se inició con los diálogos con la oposición, el paso de la dictadura a la democracia mediante la famosa frase de Torcuato Fernández Miranda «de la Ley a la Ley a través de la Ley» y la redacción de la Constitución que ponía punto final a las primeras reformas que se iniciaron justamente a comienzos de los años 60, con su llegada al Ministerio de Información y Turismo. Para ser un «autoritario», el balance modernizador y su participación en la transformación de la dictadura en una democracia no ha sido nada desdeñable.
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